La ciudad capital de la Alta Extremadura, se encuentra situada en el centro de la altiplanicie Trujillano-Cacereña, que separa las cuencas de los grandes ríos Tajo y Guadiana.
La historia y sus distintos avatares es una presencia constante en cada uno de los rincones de su casco antiguo. Los orígenes de Cáceres se remontan al Paleolítico Superior, del cual se conservan vestigios como las pinturas rupestres de la Cueva de Maltravieso o los dólmenes situados en los alrededores de la ciudad. Pero fueron los romanos quienes le dieron una configuración urbanística, tras su fundación en el 34 a. de C. por el procónsul romano Cayo Norbano Flacco con el nombre de Norba Caesarina. Vestigios de esta época son los basamentos de muralla, la puerta de entrada en la muralla conocida actualmente como Arco de Cristo o los restos recientemente aparecidos en el patio del palacio de Mayorazgo.
El resurgir de la ciudad se produce con la dominación árabe que rehace las viejas murallas romanas y deja huellas de su avanzada cultura en numerosos edificios. La ciudad alcanza su esplendor con la reconquista cristiana por el rey ALFONSO IX y la estrecha relación con el Descubrimiento de América. En Cáceres levantan palacios y mansiones numerosas familias aristocráticas cuyas riquezas se verán incrementadas por los tesoros traídos desde el otro lado del Atlántico.
Si durante el día la visita a la Ciudad Monumental ofrece al visitante una idea real de la importancia del Conjunto Histórico que tiene ante sí, el paseo nocturno por sus tranquilas calles y plazas añade además la magia de los juegos de luces y sombras que trasladan al paseante al periodo comprendido entre los siglos XV y XVIII.
La declaración de Cáceres como "Ciudad Patrimonio de la Humanidad" por la UNESCO en 1986 viene a corroborar que estamos ante un conjunto histórico y monumental de una gran importancia, tanto por su armonía, sus cualidades artísticas y la excelente conservación del conjunto.